Esa coincidencia estaba planeada.

El tiempo

Continuaba el camino de asfalto sin un destino, la gente siempre le ha huido a la lluvia sin detenerse ni un momento en disfrutar y es que quizás nadie nos ha enseñado a hacerlo, solamente vivimos bajo la presión, corriendo, tratando de ganarle al tiempo. Pero, ¿Qué es en realidad el tiempo? Pueden ser miradas. O también palabras. Pueden ser estas letras. Puede ser este texto. Puede ser una música que, como ya estamos acostumbrados a escuchar, no la disfrutamos. Estoy segura que el tiempo no tiene nombre, quizás ‘tiempo’ es el nombre que le damos a nuestros temores. El nombre que le damos a la vida que se nos ha ido de las manos sin siquiera haberla disfrutado. Porque el tiempo sería el mismo aunque le cambiaramos el nombre. ¿Acaso nos produciría las mismas sensaciones? Seguramente sería así.

El tiempo no se detiene. Continúa su camino. Sin destino. Sin final. Llevando recuerdos. Trayendo memorias. Secando lágrimas. Curando heridas. Eso es el tiempo. No un simple reloj, ni un calendario. El tiempo se mide en suspiros, en momentos que rompen la rutina, en noches sin dormir, en besos robados, en sonrisas de niños, en miradas de amor, en platicas nocturnas. En canciones. En veces en las que nos detemos para pensar en él.